Radio

Radio gyandrearcino ‘/O•R6pR 16, 2011 28 pagos La radio latinoamericana: seis aportes al desarrollo En seis décadas, la radio latinoamericana ha tomado en serio su responsabilidad educativa, ha movilizado a la población, ha defendido las identidades culturales, ha devuelto autoestima a la gente devolviéndole la palabra, ha empoderado a la ciudadanía en el reclamo de sus derechos y ha democratizado los contenidos aprovechando el Internet. Seis grandes aportes al desarrollo de nuestro continente.

José Ignacio ópez Vigil Entre los medios de comunicación masiva, la radio fue y igue siendo el de mayor cobertura y aceptación en la región latinoamericana. Es difícil encontrar, incluso en el altiplano o en la profundidad de la selva amazónica, un hogar donde no haya un receptor de radio. Para 1 999 las estadísticas indicaban que el 95% de los hogare Este porcentaje debe realizado en 1996 po reveló que la radio c respecto a la televisi OF28 ter Pont eptor de radio. _ e Un estudio ers d Católica de Chile iores de recepción todos los sectores socioeconómicos.

Además, el estudio mostró que el público asignaba mayor credibilidad a la radio que a otros medios. Investigaciones con resultados semejantes podrían llevarse a cabo en otros países de la región. DE RADIOESCUCHAS A RADIOHABLANTES Y A RADIODIFUSORES Esta gran popularidad del medio radiofónico tiene razones históricas. En América Latina, con mayor intensidad que en otras regiones, la sociedad no se ha limitado a la categoría de radioescucha y h Swlpe to vlew next page ha buscado diferentes caminos para llegar a ser radiohablante.

En nuestros países, la participación de amplios sectores en la programación de las emisoras ha sido una constante. Esta particpación va desde complacencias musicales hasta entrevistas allejeras, pasando por uno de los formatos que siempre ha cosechado gran sintonía, especialmente en las zonas rurales y suburbanas, y que se conoce como «servicios sociales». En estos avisos comunitarios la radio asume un papel subsidiario de teléfono popular. Esta utilidad se acentúa en situaciones de emergencia o desastres naturales.

Radio Esperanza, en Aiquile, Bolivia, se mantuvo en el aire orientando a la poblaclón cuando el terremoto de 1997 derribó tres de cada cinco casas de la localidad. Las emisoras hondureñas jugaron un papel decisivo en 1998 durante el uracán Mitch, coordinando las ayudas internacionales y, sobre todo, dando ánimos en medio del desastre. Actualmente, con menos zonas de silencio, las emisoras han desarrollado las «defensonas ciudadanas» para tramitar denuncias y reclamos de la audiencia.

Lo cierto es que esta servicialidad de la radio -sin duda, el mayor intercomunicador con que ha contado la región- guarda estrecha relación con las preferencias del público, con sus elevadas cuotas de consumo y de credibilidad. Además de todo esto, muchas organizaciones de la sociedad civil latinoamericana no se han conformado con expresar sus ecesidades e inquietudes a través del medio, sea en su propia voz o a través del locutor o la locutora.

Más allá de radioescuchas y de radiohablantes, estos sectores han querido convertirse en radiodifusores, solicitando para ello una fr 2 8 radiohablantes, estos sectores han querido convertirse en radiodifusores, solicitando para ello una frecuencia que les permita tener su emisora propia. No les basta participar en la programación de otras radios, quieren administrar la suya. Es así como surgen las llamadas radios comunitarias. Y es así como estallan los conflictos con los grupos de poder mediático que, tentando contra ese derecho universal que es la libertad de expresión, intentan monopolizar el espectro radioeléctrico. ?Qué relación ha tenido la radio latinoamericana con el desarrollo? Hace seis décadas se levantó la primera antena con una finalidad diferente al modelo comercial norteamericano. Desde entonces, los aportes de la radio han sido notables. Mencionemos uno por década. PRIMER APORTE: UNA ESCUELA SIN PAREDES Colombia, año 1947. En un pueblito del departamento de Boyacá llamado Sutatenza, el sacerdote José Joaquín Salcedo experimenta con equipos de radioaficionado y comprueba que desde el icrófono puede llegar a más feligreses que desde el púlpito.

Las ondas hertzianas galopan más ligero que su caballo Califa. El 16 de noviembre, con un transmsor de 90 vatios, el joven párroco saca al aire los primeros programas musicales y educativos, que son captados por los pobladores de aquella vereda colombiana de unos cinco mil habitantes, en su mayoría analfabetos. Los campesinos habían sido previamente dotados con pequeños receptores de pilas. Salcedo dedicará toda su vida a la comunicación radiofónica. Acción Cultural Popular (ACPO), más conocida como Radio

Sutatenza, es la pionera de las experiencias rad10fónicas de la Iglesia Católica latinoamericana y 28 es la pionera de las experiencias radiofónicas de la Iglesia Católica latinoamericana y acaso el emprendimiento de educación no formal de la masa rural más grande y complejo del mundo, como afirma Luis Rarmro Beltrán. El concepto de radio educativa o de escuelas radiofónicas, con actualidad todavía en el continente, se debe, en gran medida, a la audaz iniciativa de Salcedo. Hasta entonces, en ninguna parte de América Latina se habían desarrollado sistemáticamente las potencialidades educativas del medio radio.

El modelo Sutatenza combinaba cartillas que se explicaban página a página a través de las clases radiofónicas con monitores presenciales. Los grupos de radioescuchas se reunían cada noche en casa de un vecino y tenían oídos atentos a las explicaciones que salían del receptor -con dial cautivo-, mientras sus ojos atendían a la pizarra y al monitor que seguía las instrucciones dadas por los locutores. Igualmente, los programas de salud y nutrición, de aritmética y agricultura, se trabajaban con el apoyo de cartillas escolares que se canjeaban a los alumnos por un huevo.

Los programas de vangelización, aun con sus esquemas preconciliares, también fortalecieron a muchas comunidades cristianas y les hicieron descubrir que, si eran hijos e hijas de Dios, todos tenían derechos como seres humanos. ACPO también desarrolló un periódico, «El Campesino», así como innumerables publicaciones para proporcionar lecturas a los recién alfabetizados. Hay que mencionar también las escuelas de lideres, los ACPO-móviles, toda una estrategia comunicativa que combinaba el medio masivo con acciones presenciales.

Esta novedosa experiencia ayudó al des 4 28 novedosa experiencia ayudó al desarrollo sociocultural de miles e campesinos y campesinas de la región de Boyacá y de todo el país, en una época en que el de la población colombiana vivia en áreas rurales. Radio Sutatenza tuvo un éxito creciente. Aquella pequeña emisora de Boyacá llegó a tener 700 kilovatios en antena, distribuidos en cuatro ciudades de Colombia, más la administración de tres ondas cortas, alcanzando cobertura nacional y convirtiéndose en la escuela sin paredes más grande de América Latina.

Por los años 60, surgió en las Islas Canarias un nuevo modelo de educación por radio. La propuesta española resultaba eficaz y atractiva. El monitor presencial y diario, estilo Sutatenza, fue sustituido por un corrector que revisaba semanalmente los esquemas de clase. El alumno no tenía que desplazarse a casa de un vecino para estudiar en grupo. Le bastaba con sintonizar Radio ECCA, tener sus esquemas a mano y dejarse teledirigir por los maestros-locutores. Al final de cada semestre, los alumnos hacían sus exámenes. Y al final de sus estudios, si aprobaban, obtenían título oficial.

NUEVAS EXPERIENCIAS POR TODO EL CONTINENTE En 1971, Radio Santa María, en República Dominicana, importó el nuevo modelo canario y convocó a miles de alumnos y alumnas, uchos de ellos campesinos que querían emigrar a la capital en busca del trabajo que se les negaba en los latifundios del Cibao. El sistema ECCA se extendió rápidamente a Costa Rica y Guatemala. Los jesuitas de Fey Alegría lo adoptaron en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Lo más importante de Sutatenza fue el impacto s 8 lo adoptaron en Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Lo más importante de Sutatenza fue el impacto que su modelo causó en otros países de la región. Muchos obispados, muchas congregaciones religiosas, se entusiasmaron con la posibilidad de una alfabetización masiva. Obtuvieron frecuencias de AM, abilitaron emisoras, transmitieron programas de educación primaria. En los años 60, la iglesia católica llegó a tener varios centenares de emisoras prácticamente en todos los países de la reglón. Las iglesias protestantes habían optado por otro camino.

Más que muchas emisoras de carácter local, prefirieron instalar una muy potente en Quito. En 1931, Homero Crisman y Carl Carlson iniciaron sus trabajos misioneros y sacaron al aire el primer programa de HCJ3, La Voz de los Andes. La emisora cumple ya 75 años de servicio a la comunidad y opera con emisoras y repetidoras locales, nacionales e internacionales, ofreciendo na programación informativa, musical y muy variada. En onda corta, La Voz de los Andes transmite 150 horas de programación a través de 25 frecuencias internacionales y en 13 idiomas.

La potencia combinada total de los transrmsores de onda corta es de 1 millón 200 mil vatios, cubriendo toda América y Europa, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Rusia y el norte y centro de África, con una cobertura aproximada del 70% del globo terrestre. Por aquellos mismos años se estrenó una nueva forma de radiodifusión educativa: los centros de producción. Entre éstos, destacamos a SERPAL (Servicio Radiofónico para América Latina), ue logró en pocos años un sorprendente desarrollo reglonal.

Auspiciado por el obispado de Munich y con fondos de la coop 6 8 años un sorprendente desarrollo regional. Auspiciado por el obispado de Munich y con fondos de la cooperación alemana, SERPAL, en convenio con la red de radios católicas UNDA-AL, contrataron los serwcios del uruguayo Mario Kaplún, tal vez el mejor productor y capacitador de programas educativos que ha tenido América Latina. Kaplún incorporó el lenguaje dramático en sus producciones. Estas series de radioteatros fueron distribuidas gratuitamente a centenares de emisoras cristianas comerciales.

Con ellas, se promovió la metodología de los audiodebates, a veces desde las mismas emisoras, combinando la audiencia masiva con la interacción grupal. Entre las más exitosas producciones de SERPAL están «Jurado 13» y «El Padre Vicente», de Mario Kaplún, y la polérmca serie «Un Tal Jesús», de los hermanos López Vigil. SEGUNDO APORTE: UN SINDICATO SIN TRIBUNAS Bolivia, año 1952. La Revolución Nacional emprende la nacionalización de las minas de estaño, la gran riqueza del país.

En ese contexto, los sindicatos solicitan y consiguen frecuencias de radio para instalar en los centros mineros sus propias misoras. Quieren comunicarse con los compañeros que están en pueblos distantes, quieren fortalecer el movimiento obrero y sus reivindicaciones. A cuatro mil metros de altura, en el distrito minero de Catavi, se funda la Radio 21 de Diciembre. Ya antes, en 1947, se había instalado en el mismo local del sindicato del campamento Siglo H, la que puede considerarse como primera emisora de la clase trabajadora latinoamericana, La Voz del Minero.

Como la población no tenía receptores, sus primeras transmisiones se hicieron a través de altoparlantes y hicieron a través de altoparlantes y los primeros locutores fueron ilitantes de la Federación. Otra versión refiere que la primera radio apareció en 1947 con el nombre de Radio Sucre, situada en la localidad de Cancañiri, próxima a los distritos de Catavi y Siglo A partir de 1952 fueron apareciendo nuevas emisoras en varios distritos mineros. En 1960 se contabilizaban 18 radios, todas creadas por los sindicatos y mantenidas con el aporte voluntario de los obreros que entregaban media mita (medio jornal) al mes.

Las radios eran suyas y podían decidir los programas y la programacion que queman. ¿Qué buscaban los dirigentes sindicales, los fogosos líderes de a FSTMB, la Federación de Trabajadores Mineros de Bolivia, con la propiedad de las radios? Ampliar su influencia, fortalecer sus organizaciones con una labor de propaganda hecha desde la emisora. Desde los primeros ensayos, los mineros bolivianos comprobaron que un mlcrófono convocaba más que mll hojas volantes, que la radio movilizaba más que un mitin en la plaza.

Y así, con frecuencias de AM y Onda Corta, los trabajadores del estaño lograron intercomunicar sus sindicatos, desde Huanuni hasta Ánimas, desde los campamentos de Corocoro hasta los socavones de Potos[. Durante las sucesivas dictaduras militares, stas emisoras sindicales transmitieron en cadena y mantuvieron la información y el ánimo de la población. Las transcripciones de aquellos programas son un homenaje a los radialistas que expusieron su vida por defender la libertad de expresión y los derechos humanos.

Cuando el golpe militar de García 28 defender la libertad de expresión y los derechos humanos. Cuando el golpe militar de García Meza en 1980, 25 radios mineras formaron la Cadena de la Democracia que siguio funcionando durante cinco dias hasta que el ejército sometió a las comunidades y se apoderó de sus radios. Entre las radios mineras, Radio Pío XII, fundada en 1959, en el distrito de Llallagua, por misioneros oblatos canadienses, es un caso especial.

Después de varios años de confrontación con los sindicatos, la emisora católica, sensible a la dramática explotación que sufrían los mineros, se sumó a sus luchas y padeció sus represiones, llegando a recibir la máxima condecoración de la Federación de Mineros, el Guardatojo de plata, con motivo de sus 25 años de transmisiones. La experiencia de las radios mineras también creció y se expandió, pero solamente dentro de las fronteras de Bolivia. La Federación mantuvo durante años sus emisoras sindicales ubicadas en los distritos de Potosí y del Complejo Central Sud.

Otros sindicatos bolivianos, particularmente los fabriles y los ferroviarios, siguieron su ejemplo y consiguieron sus emisoras. Sln embargo, en otros países latinoamencanos la clase trabajadora no contó con radios propias. Esto se debió, en parte, al control de las frecuencias en manos de gobiernos que favorecían exclusivamente a la empresa privada comercial. Pero también a la poca importancia dada a los medios audiovisuales por los sindicatos y otros organismos gremiales, que prefer[an omunicarse a través de boletines y periódicos.

LUCHAS Y MOVILIZACIONES El uso de la radio para la movillzación popular -aunque no específica EL CONTINENTE El uso de la radio para la movilización popular -aunque no específicamente sindical-corrió como las mechas de pólvora de los mineros bolivianos por otros países de la reglón. El ejemplo de la revolución cubana y la Teología de la Liberación, así como las experiencias de las radios insurreccionales en Centroamérica -Radio Venceremos y Farabundo Martí en El Salvador, Radio Voz Popular en Guatemala-, inspiraron y comprometieron a muchas misoras en las inevitables luchas sociales y confrontaciones políticas.

Podríamos mencionar decenas de ejemplos heroicos prácticamente en todos los países de la Patria Grande. Radio Latacunga, junto al volcán Cotopaxi, en Ecuador, se solidarizó con el paro nacional indígena de junio de 1994. Los militares la allanaron, patearon puertas y se llevaron presa a la directora. Los pinochetistas echaron abajo, con bombas, la antena de La Voz de la Costa, en Osorno. En Guatemala, La Voz de Atitlán tiene una historia de martirio durante la sangrienta dictadura del general Ríos Montt. Y a la YSAX, en los años violentos de El

Salvador, no sólo la dinamitaron sino que asesinaron a su mejor locutor, Monseñor Oscar Romero. Durante los largos años de la dictadura de Stroessner, en Paraguay, fue la Radio Ñandutí un baluarte contra la censura. Y cuando los sangrientos sucesos del ex-presidente paraguayo Raúl Cubas, Radio Trinidad estaba allí, en la calle, transmitiendo en directo en medio de la balacera. En el Perú de Fujimori, a pesar del chantaje económico y las amenazas de todo tipo, muchas emisoras y la Coordinadora Nacional de Radio (CNR) acompañaron al pueblo en la Marcha de los 4 Suyos, que precedi