Murgas: Cultura, Identidad y Política. Sus nuevos significados

Murgas: Cultura, Identidad y Política. Sus nuevos significados ay Lilomozart $espafl$l lb, 2016 94 pases Pozzio, María Raquel Murgas: Cultura, Identidad y Poltica.

Sus nuevos significados Tesis presentada para la obtención del grado de Licenciada en Sociología Director: Calabrese, Alberto Este documento está disponible para su consulta y descarga en Memoria Académica, el repositorio institucional de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, que procura la reunión, el registro, la difusión y orga la preservación de la o u adémica édita e inédita de los miembros de nformación, visite el sitio to View nut*ge Para más www. memoria. fahce. unlp. edu. r Esta iniciativa está a cargo de BIBHUMA, la Biblioteca de la Facultad, que lleva adelante las tareas de gestión y coordinación para la concreción de los objetivos planteados. Para más información, wvm. bibhuma. fahce. unlp. edu. ar Cita sugerida Pozzlo, M. R. (2003) Murgas: Cultura, Identidad y Política. Sus nuevos significados [en línea]. Trabajo final de grado. Universidad Nacional de La plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Disponible en: http://www. memoria. fahce. unlp. edu. ar/ tesis/te. 555/te. 555. pdf ode.

O envíe una carta a Creative Commons, 559 Nathan Abbott Way, Stanford, California 94305, USA. 1 -INTRODUCCIÓN. Este trabajo surgió a partir de inquietudes diversas. Una de ellas era la de querer reflexionar sobre algún fenómeno de la cultura que diera cuenta de lo que aquí hemos denominado «politización cultural», es decir el proceso a través del cual ciertos fenómenos del campo cultural se convierten en espacios de compromiso social y oposición activa al orden vigente. Otra de las inquietudes consistía en encontrar un objeto de estudio que permitiese el abordaje antropológico y sociológico, enriqueciéndose de ambas miradas.

Por último y como síntesis, estaba la inquietud de indagar sobre el fenómeno de las murgas; un fenómeno del folclore que reapareció en la última década dotado de nuevos sentidos y nuevos actores sociales, expandido y en el caso de nuestra ciudad, de gran visibilidad. Con estos elementos, interpenetrados y no siempre distinguibles a nivel consciente, nos aproximamos al campo. Muchas nociones fueron cambiando durante el proceso de conocimiento e intercambio con los sujetos estudiados; muchos otros permanecieron, matizados o convertidos en provisorias certezas. OF Me parece que detenerse te tipo de fenómenos, por reguntas que se hacen las ciencias sociales; reflexionar desde ese punto de vista sobre la posibilidad de acción de los sujetos y sus condicionamientos. Estudiar lo que sucede en el campo de la cultura y entre quienes participan de él, es una manera de abordar las raíces y las respuestas construidas a muchos de los desaffos que esta época plantea. La crisis que vive nuestro país es una crisis del sistema, una crisis que atañe a todos los aspectos de la vida social.

En muchos campos predormna el desconcierto, la falta de respuestas, la impotencia. En la cultura, por el contrario, hay efervecencia, hiperactividad, onstrucción, a pesar de la falta de recursos y las dificultades globales. Me parece que detenerse a analizar esto es dar cuenta de las posibilidades de cambio, que esta vez si, atañen a lo más básico, a la construcción de sentidos, de lazos, de representaciones, normas y conductas. Me parece que si la crisis puede pensarse como oportunidad, allí está la cultura interpretándonos desde el caos y la urgencia.

Bajar estas nociones al caso particular de la murga puede parecer excesivo. El desafío del desarrollo de este trabajo es mostrar que quizá no lo sea tanto. Además de esta pretensión de «máxima», intentaremos dar uenta de muchas otras cuestiones más punt o por ello menos importantes. agrupación de carnaval. De esta manera, haremos un breve recorte teórico para aclarar qué consideramos para cada uno de estos conceptos, a la vez que para explicitar ciertas cuestiones y reflexiones que han surgido en torno de los mismos; cuestiones que consideramos, enriquecen el abordaje del fenómeno estudiado.

El marco teórico es, de esta manera, una reconstrucción variada y algo ecléctica de perspectivas que hemos elegido como las más ilustrativas para los fines planteados. En el apartado metodológico se describen las estrategias tilizadas durante la investigación así como también la mirada analítica que hemos intentado construir que, como ya dijimos, pretende situarse entre la antropología y la sociología. Luego, nos instalamos en la historia para dar cuenta, a través de un breve recorrido, de los orígenes y evolución del carnaval en nuestro país.

Así, enmarcaremos el surgimiento de la murga e iremos contextualizando su evolución hasta llegar a la actualidad. Situados en el presente y a partir del análisis de lo recopilado durante el trabajo de campo, nos instalaremos en el fenómeno de la murga a través de la nvestigación de un caso particular que es el de la murga Tocando Fondo. Con ella como punto de partida y tomando otros casos como punto de comparación, indagaremos sobre el resu las murgas en los interpretaciones e ideas de los participantes; y los significados que el conjunto del fenómeno tiene en su nueva realidad y contexto.

Una vez concluida la exposición, intentaremos dilucidar ciertas perspectivas que pueden ayudar a interpretar el fenómeno, sin que ello signifique llegar a una conclusión unívoca y definitiva. Por el contrario, lo que se intenta es señalar caminos posibles de interpretación que han surgido desde el unto de vista de este trabajo, miradas poslblesy complementarias que iluminan algunos aspectos, a sabiendas de que no se trata de los únicos ni pretenden consolidarse como respuestas contundentes y generalizables.

Así, analizaremos el fenómeno en el marco de lo que hemos llamado «politización cultural»; en el contexto de las transformaciones sufridas por las culturas populares, sus procesos de hibridación, reapropiación y resignificación; desde la óptica de las nuevas culturas urbanas y juveniles, como mecanismos de expresion y construcción de identidades; desde su similitud de «forma» con los movimientos ociales y los interrogantes que por ello genera en el actual contexto.

Esperemos saber satisfacer todas las Inquietudes que esta introducción ha pretendido presentar. 2- MARCO TEÓRICO. s OF 2. 1- La murga como fenó tura definición que es necesaria ya que esta palabra tiene variados y múltiples significados. Dicha polisemia se debe, entre otras cosas, al uso extendido que el término tiene en el vocabulario cotidianol asi como también en diversas disciplinas del pensamiento. La intención es llegar a una definición que sea descriptiva y no, como en muchos casos sucede, de tipo normativo.

Esta aclaración es válida ya que esde que esta noción comenzó a ser empleada ( en el siglo XVIII aproximadamente) suscitó fuertes debates respecto a su significado; debates que se explican por el hecho de que la noción de cultura penetra directamente en el orden de lo simbolico, en aquello que se vincula con el sentido, es decir en aquello sobre lo cual es muy dificil ponerse de acuerdo. ‘ [… ]detrás de los desacuerdos semánticos sobre la justa definición de la palabra se disimulan desacuerdos sociales y nacionales.

Las luchas de definición son, en realidad, luchas sociales, puesto que el sentido que hay que darle a las palabras proviene e compromisos sociales fundamentales. » 2 Partiremos entonces de una definición descriptiva y compuesta de la noción de «cultura», que sea eficaz a nivel operativo y deje traslucir, a su vez, 6 OF definición manifiesta la convergencia entre: «1- Los sentidos antropológicos y sociológicos de la cultura como «todo modo de vida» diferenciado, dentro del cual, ahora, un «sistema signlficante» característico se considera no sólo como esencial, sino como esencialmente implicado en todas las formas de actividad social.

Y 2el sentido más especializado, si bien más corriente, de cultura como «actividades intelectuales y rt[sticas» , aunque éstas, a causa del énfasis en el sistema significante general se definen ahora con mucha más amplitud, para incluir no sólo las artes y formas tradicionales de producción intelectual, sino también todas las «prácticas significantes» -desde el lenguaje, pasando por las artes y la filosofía, hasta el periodismo, la moda y la publicidad- que ahora constituyen este campo complejo y necesariamente extendido. » 3.

Esto no implica reducir todo sistema social a un sistema significante ni tampoco olvidar que cada sistema o subsistema ( el político, el económico, etc. ) tiene también su propio sistema significante. Por esa razón consideramos que el uso más apropiado para la serie de fenómenos relativos al segundo nivel de la convergencia es el de sistema significante «manifiesto» (Williams, 1994). Si bien hemos encontrado en Williams la sintesis más clara de todo aquello a lo que queríamos hacer referencia con el uso del concepto «cultura», es interesante resaltar que la misma idea de convergencia puede ser leída en Bourdieu.

Cuando el autor se refiere la cultura» 4 hace sin duda referencia al la cultura» 4 hace sin duda referencia al sentido más especializado del término, útil para dar cuenta de la interacción ntre los actores que ocupan las diversas posiciones del campo, las luchas entre ellos y los intereses puestos en juego en la disputa ( por la apropiación del capital cultural o su misma re-definición).

A la vez, con la noción de «habitus» 5 Bourdieu alude, en algún sentido, al primer nivel de la convergencia, al sentido más antropológico de cultura, a la expresión simbólica de las diferenclas inscriptas objetivamente en las condiciones de existencia social de los sujetos. Queremos aclarar que considerar a la «cultura» como sistema significante no implica una reificación del concepto; la «cultura» funciona en este entido más que nada como una abstracción ya que, a nivel de la observación, no hay más que individuos que la crean , transmiten y transforman.

Siguiendo a Bastide en su crítica a Lévi-Strauss ( Cuche, 1999) el punto de vista será el de la aprehensión de la cultura como una construcción sincromca, más o menos coherente y homogénea, en permanente proceso de construcclón, deconstrucción y reconstrucción. Este triple movimiento nos permitirá dar el sujeto. «Como dimensión constitutiva de ese orden es una condición de su existencia y no una entidad desgajada, posterior a él: conforma las relaciones sociales, conómicas y políticas.

A la vez, conforma nuestra subjetividad, nuestro modo de percibir el mundo, de experimentar, de indagar y replantear las relaciones humanas» 6 Esta nos lleva a reflexionar sobre algunas otras cuestiones. En primer lugar que la cultura no puede ser estudiada independientemente de lo social; es decir, las relaciones culturales se desarrollan en el interior de los diferentes marcos sociales; no se trata de apuntar paralelismo entre factores sociales, políticos, económicos, etc. y lo que acontece en el mundo de la cultura, sino de subraya la interdependencia de ambos.

Tener en cuenta la dimensión ocial de los fenómenos culturales no implica verlos como simples «reflejos», determinados unilateralmente por lo que acontece a nivel de la estructura social; implica más bien, tener en cuenta dicha interdependencia sin perder de vista la lógica propia y relativa autonomía del campo cultural. Siguiendo con Bourdieu, el autor diría que un artista del campo de la cultura va a estar más condicionado por las leyes propias del campo que por la estructura global de la sociedad. Relativizando un poco esta posición, diríamos que va a estar igualmente influenciado por uno y otro.

Esta relativización no sino que esto del continente, el campo de la cultura ha estado, en muchas ocaslones, sobreinfluenciado por el campo de la política, quitándole, tanto desde el Estado como desde los partidos o movimientos políticos, mucho de la relativa autonomía de la que hablábamos antes ( Wortmann, 2001 Como veremos en el apartado siguiente, tanto la cuestión de la cultura como mediadora entre el orden y el sujeto como la que acabamos de mencionar, nos llevarán a ver el papel de la cultura en la construcclón del consenso o como espacio de lucha por la hegemonía.

Después de este recorrido es interesante retomar el fenómeno e la murga para entender cómo insertamos la visión de la convergencia del concepto de cultura en esta manifestación particular. Es sencillo ver a la murga desde el sentido restringido y especializado del término cultura.

Así, tenemos la manifestación puramente artística, el baile, el canto, el vestuario, la composición musical, las relaciones de influencia recíproca entre esta manifestación típicamente rioplatense y otros tipos de manifestaciones folclóricas. Con el abarcativo del término pretendemos dar cuenta de cómo la murga significa también la creación de un a forma de ver v valorar