Estadio senso motor

Estadio senso motor gy lorenabianconi02 110RúpR 16, 2011 g pagos El nivel senso – motor Es el periodo anterior al lenguaje, porque a falta de la función simbólica, el lactante no presenta representaciones que permitan evocar las personas o de los objetos ausentes. El desarrollo mental durante los dieciochos primeros meses, es rápido y de importancia especial, porque el niño elabora el conjunto de las subestructuras cognitivas que servirán de punto de partida, que determinaras de algún modo su afectiva subsiguiente.

I. LA INTELIGENCIA SENSO – MOTORA Existe una inteligencia antes del lenguaje, esa inteligencia no deja e resolver un conjunto de problemas de acción, construyendo un complejo sistema de esquemas de asimilación. A falta de lenguaje y de función simbólica, esas construcciones se efectúan apoyándose en perce ciones movimientos esto es mediante una coordinación sen org intervengan la repres tac 1- Estimulo – respue y asi senso – motora, es Los movimientos esp nes, sin que e una inteligencia momento aparece. os hábitos adquiridos y de estos a la inteligencia hay una progresión continua, el problema es alcanzar el mecanismo de esa progresión en si misma. Ese mecanismo es el de la asociación, que permite adicionar or vía acumulativa los condicionamientos a los reflejos y otras muchas adquisiciones a los condicionamientos mismos. Toda relación nueva esta integrada en una estructura anterior, no se hace sensible Swipe to vlew next page sensible a estos sino en la medida en que son asimilables a las estructuras ya construidas, que modificaran y enriquecerán en función de las nuevas asimilaciones. – El estadlo l: Hay que buscar el punto de partida en las actividades espontaneas y totales del organismo y en los reflejos concebidos a la vez como una diferenciación de ellas y como capaces, en algunos casos. El organismo no es nunca pasivo. En los reflejos del recién nacido (los reflejos de succión o el reflejo palmar que será integrado en la prehension intencional ulterior) dan lugar a lo llamado «ejercicio reflejo», una consolidación por ejercicio funcional. La asimilación funcional que asegura ese ejercicio se prolonga.

Una succión de pulgar accidental como podría producirse desde el primer día. Esa adquslción por una simple extensión de la asimilación senso- motora en juego en el reflejo. No existe reflejo o instinto de chupar el pulgar, pero esa adquisición no es indefinida, sino que va a inscribirse n u esquema reflejo ya constituido y se limita a extenderlo por integración de elementos senso- motores hasta entonces independientes de el. Esta integración caracteriza ya el estadio II, 3- El estadio II: Se constituyen los primeros hábitos que dependen de la actividad del sujeto.

El habito no es aun inteligencia, un «habito» se basa en un esquema senso – motor de conjunto, en el seno del cual no existe, desde el punto de vista del sujeto, diferenciación entre los medios y los fines, ya que el fin en juego solo se alcanza por una obligada sucesión de movimientos que a el conducen, sin q uego solo se alcanza por una obligada sucesión de movimientos que a el conducen, sin que se pueda, al comienzo de la conducta, distinguir un fin perseguido previamente y, luego los medios escogidos entre vanos esquemas posibles. – El estadio III: Lleva a los aprendizajes elementales, fuentes de simples hábitos. Así, después del estadio de los reflejos (l) y el de los primeros hábitos (II), un tercer estadio (III) presenta las transiciones siguientes a partir del momento, hacia los cuatro meses y medio, por termino medio, en que hay coordinación entre la visión y la aprehensión. Tiene por efecto sacudir todos los sonajeros uspendldos sobre el.

Repite ese acto una serie de veces, con resultados insólitos, lo que constituye una «reacción circular» 5- Los estadios IV y V: En un cuarto estadio se observan actos mas completos de inteligencia practica. Se le imponen al sujeto una finalidad previa, independientemente de los medios que vaya a emplear. por ejemplo, alcanzar un objetó demasiado lejano o que va a desaparecer bajo una sabana o un coj(n.

Durante el quinto estadio comienza hacia los once o doce meses, se añade a las conductas precedentes una reaccón esenclal: la búsqueda de medios nuevos por diferenciación de los esquemas onocidos 6- El estadio VI: Un sexto estadio señala el término del periodo senso – motor y la transición con el periodo siguiente: el niño se hace capaz de encontrar medios nuevos, no ya solo por tanteos exteriores o materiales, sino por combinaciones interiorizadas, que desembocan en una compresión repetida.

Los esquemas sen combinaciones interiorizadas, que desembocan en una compresión repetida. Los esquemas senso – motores se hacen susceptibles de esas nuevas combinaciones y de esas interiorizaciones que hacen posible, finalmente, la comprensión inmediata en ciertas situaciones. II. LA CONSTRUCCION DE LO REAL La inteligencia sensomotora conduce a un resultado muy importante en lo que concierne a la estructura del universo del sujeto: organiza lo real construyendo las grandes categorías de la acción que son los esquemas del objeto permanente, del espacio, del tiempo y de la causalidad.

En el transcurso de los dieciocho primeros meses se efectúa, por el contrario, una especie de revolución copernicana de «des- centracion» general de modo que el niño acaba por situarse como un objeto entre otros, en un universo formado por objetos permanentes, estructurado de manera espacio- temporal y ede de una causalidad a la vez especializada y objetivada en las cosas. – El objeto permanente: Ese universo practico elaborado en el segundo año esta, ante todo, formado de objetos permanentes e inconscientes. Hacia los cinco o siete meses, cuando el niño va a coger un objeto y se tapa este con una sabana o se le oculta con una pantalla, retira simplemente la mano ya tendida i , si se trata de un objeto de especial interés, se pone a llorar de decepción.

Pero cuando empieza a buscar este bajo la pantalla puede hacerse el siguiente control: ocultar el objeto en A, a la derecha el niño, que lo busca y lo encuentra; y luego a su vista quitar el objeto y ocultarlo en B, a la izquierda del niño: cu encuentra; y luego a su vista quitar el objeto y ocultarlo en B, a la izquierda del niño: cuando este ha visto desaparecer el objeto en B, ocurre a menudo que lo busque en A, como si la posición del objeto dependiese de las acciones anteriormente realizadas y no de sus desplazamientos autónomos e independientes de la acción propia.

En el estadio V, el objeto es buscado en función solo de sus desplazamientos. La conservación del objeto es, principalmente función de su localización. La construcción del esquema del objeto permanente es solidaria de toda la organización espacio- temporal del universo practico, así, naturalmente, como de sus estructuración causal. 2- El espacio y el tiempo: Al principio no existe ni un espacio único ni un orden temporal que englobe los objetos y los acontecimientos. olo se da de un conjunto de espacios heterogéneos, centrados todos en el propio cuerpo, pero sin coordinaciones objetivas. Esos espacios se coordinan luego progresivamente, pero esas coordinaciones siguen siendo parciales mucho tiempo. Los desplazamientos se organizan, finalmente en una estructura undamental, que constituye la armazón del espacio práctlco, en espera de servir de base, una vez interiorizada, a las operaciones de la métrica euclidiana: es lo que los geómetras llaman «grupo de desplazamientos».

La correlación con la organización de las posiciones y de los desplazamientos en el espacio, se constituyen, naturalmente, series temporales objetivas, ya que en el caso del grupo practico de los desplazamientos, estos se efectúan materialmente de modo progresivo. caso del grupo practico de los desplazamientos, estos se efectúan materialmente de modo progresivo. La causalidad: El sistema de los objetos permanentes y de sus desplazamientos es, indisociable de una estructural causal, porque lo propio de un objeto es ser la fuente, el lugar o el resultado de acciones diversas cuyas relaciones constituyen la categoría de la causalidad. La causalidad solo se hace objetiva y adecuada al término de una larga evolución, cayas frases iníciales se centran en la acción propia e ignoran aun las relaciones espaciales y físicas inherentes a los esquemas causales materiales.

La causalidad inlcial, puede denominarse máglco – fenomenista, fenomenista, porque cualquier cosa puede producir cualquiera tra según las relaciones anteriores observadas; y «mágica», porque se centra en la acción del sujeto, sin consideración de los contactos espaciales. La causalidad se objetiva y se espacializa, las causas reconocidas por el sujeto no están ya situadas en la sola acción propia, sino en objetos cualesquiera, y que las relaciones de causa a efecto entre dos objetos o sus acciones suponen un contacto físico y espacial.

III. EL ASPECTO COGNOSCITIVO DE LAS RELACIONES SENSO – MOTORAS El esquematismo senso – motor se manifiesta, bajo tres grandes formas sucesivas; a- Las formas iníciales están constituidas por estructuras de itmos, como las que se observan en los movimientos espontáneos del organismo, son diferenciaciones progresivas. b- Vienen en seguida regulaciones diversas que diferencian los ritmos Iníciales siguiendo múltiples esquema seguida regulaciones diversas que diferencian los ritmos iníciales siguiendo múltiples esquemas.

La forma mas corriente de esas regulaciones es el control por tanteos que intervienen en la formaclón de los primeros hábitos (las «relaciones circulares») y en los primeros actos de inteligencia. c- Aparece por fin un comienzo de reversibilidad, fuente de futuras «operaciones» de pensamiento, pero ya actuando al nivel enso — motor desde la constitución del grupo practico de los desplazamientos. La organización reversible de los desplazamientos entraña la elaboración de tal invariante, bajo la especie de un esquema del objeto permanente. IV.

EL ASPECTO AFECTIVO DE LAS REACCIONES SENSO – El aspecto cognoscitivo de las conductas consiste en su estructuración y el aspecto afectivo, en su energía, mientras el esquematismo cognoscitivo pasa de un estado inicial centrado sobre la acción propia a la construcción de un universo objetivo y descentrado, la afectividad de los mismos niveles senso – otores proceden de un estado de indiferenciacion entre el yo y el «entorno» físico y humano para construr a continuación un conjunto de cambios entre el yo diferenciado y las personas o las Pero el estudio de la afectividad del lactante es mucho mas difícil que el de sus funciones cognoscitivas. 1- El adualismo inicial: Los afectos propios de los primeras estadios se inscriben en un contexto ya descripto con el nombre de «adualismo», en el que no existe aun, sin duda ninguna conciencia del yo. Freud hablo de narcisismo, ese concepto de «narcisismo primario», ninguna conciencia del yo. Freud hablo de narcisismo, ese oncepto de «narcisismo primario», en el sentido de una indiferenciacion inicial entre el yo y los otros.

En la propia medlda en que el yo continua inconsciente de si mismo, es decir indiferenciado, toda la afectividad queda centrada sobre el cuerpo y la acción propios, ya que solo una disociación del yo y de los otros o del no- yo permite la descentración tanto afectiva como cognoscitiva. Los afectos observables en ese contexto adualista dependen ante todo de ritmos generales que corresponden a los de las actividades espontaneas y globales del organismo. Esos ritmos se difencian en búsqueda de los estímulos agradables y en endenclas a evitar los desagradables. Uno de los síntomas mas estudiados de las satisfacciones es la sonrisa, que ha dado lugar a múltiples interpretaciones. – Reacciones intermedias: Durante los estadios III y IV, se asiste a una multiplicación de las satisfacciones psicológicas, inquietudes en presencia de personas extrañas al medio ambiente, reacciones ante situaciones insólitas, y mayor o menos tolerancia al stress, lo cual aumenta en un contexto de contactos agradables. El contacto con las personas se hace mas importante cada vez, anunciando el paso del contag10 a la comunicaclón. En efecto: ntes que se construyan de manera complementaria el yo y los otros, así como sus interacciones, se asusté a la elaboración de todo un sistema de intercambios, gracias a la imitación, a la lectura de los indicios gesticulares y de los mímicos. El niño comienza entonces a reaccionar ante las pe los indicios gesticulares y de los mímicos.

El niño comienza entonces a reaccionar ante las personas, de modo cada vez más específico, porque están actúan de otra manera que las cosas, y lo hacen según esquemas que pueden relaclonarse con los de la acción propia. El conjunto de esos progresos afectivos es solidario de la structuración general de las conductas. 3- Las relaciones «objétales»: Se asiste a una «elección de objeto «afectivo, y que consideraba como una transferencia de la libido, a partir del yo narcisista, sobre la persona de los padres. Los psicoanalistas hablan ahora de «relaciones objétales» , insistieron sobre la autonomía el yo con respecto a la libido, conciben la aparición de esas relaciones «objétales» como señal de la doble constitución de un yo diferenciado de otro, y de otro que se convierte en objeto de afectividad.

En efecto en el que el niño deja de relacionarlo todo con sus stados y su propia acción, para sustituir un mundo de cuadros fluctuantes sin consistencia espacio — temporal ni causalidad exterior o fisica por un universo de objetos permanentes, estructurado según sus grupos de desplazamientos espacios – temporales según una causalidad objetivada y especlallzada, es claro que su afectividad se adherirá igualmente a esos objetos permanentes localizables y fuentes de causalidad exterior en que se han convertido las personas. De ahí la constitución de las «relaciones objétales» de estrecha unión con el esquema de los objetos permanentes.