convivir en el espacio publico

convivir en el espacio publico gy EnzomathunseIE 16, 2016 95 pagcs Convivir en el espacio público corregido nuevo color:rvtaquetación 1 31/01/2012 11 a. m. Página I color:Maquetación 1 31/0112012 11 a. m. Página 2 color:Maquetación 1 31/01 /2012 11 a. m. Página 3 PRESIDENCIA DE LA NACIÓN cristina FERNANDEZ de KIRCHNER MINISTRO DE EDUCACIÓN Alberto SILEONI MINISTRO DEL INTERIOR Florencio RANDAZZO DIRECTOR EJECUTIVO AGENCIA NACIONAL Felipe RODRIGUEZ PACE 1 orgs to View nut*ge Participaron de esta publicación: Ministerio de Educación: Secretaria de Educación, Maria Inés

VOLLME-A• Subsecretaria de Equidad y Calidad Educativa, Mara BRAWER; Directora Nacional de Gestión Educativa, Marisa del C. DIAZ; Director de Nivel Secundario, Guillermo GOLZMAN; Coordinadora Áreas Curriculares, Cecilia CRESTA. Agencia Nacional de Seguridad Vial: Director de Capacitación y Campañas, Esteban ASCA; Coordinadora del Centro de Formación Política y Gestión de Seguridad Vial, Fabiola CARCAR; Coordinadora del Área de Educación, Gabriela GELBER. Coordinación del Equipo Autoral: Gustavo SCHUMAN. 7 ¿Por qué enseñar Educación Vial?

Convicciones y concepciones que son punto de partida La Educación Vial como temática transversal 13 El Programa de Fortalecimiento de la Educación Vial en la escuela secundaria 14 Materiales para la enseñanza de Educación Vial 17 Convivir en el espacio público 21 La Educación Vial: autonomía y heteronomía 22 Los aspectos éticos de la convivencia en el tránsito 26 2 OF Cuidado de uno mismo y tiempo y un espacio en el que también se mueven otros y nuestro andar influye en (y es influido por) el desplazamiento de los demás ciudadanos.

Este movimiento (de uno, de otros, de muchos) es constitutivo del espacio público; es parte de la vida de las sociedades y en ste sentido puede analizarse, caracterizarse y comprenderse, indagando en los elementos antropológicos, geográficos, sociológicos, y/o tecnológicos de cada comunidad, en un momento histórico definido. Podemos decir que la forma en que nos conducimos por el espacio público es una construcclón cultural; que en tanto pauta de interacción social se transmite de generación en generación y, por ello mismo, puede modificarse.

En los últimos años se reafirmó en la sociedad argentina la honda preocupación por afianzar una convivencia democrática respetuosa de los derechos de todos los ciudadanos y un Estado arante de esos derechos. Es así que la cuestión de la seguridad vial, en este contexto, fue ganando un espacio cada vez más importante en la agenda pública de nuestro país, tanto a nivel nacional, como provincial y local.

Educación vial Caminar por la vereda, cruzar la calle, mirar los carteles indlcadores, interpretar las señales mientras estamos en una ruta o tomar un ómnibus, por ejemplo, son rutinas que forman parte de la vida cotidiana de un gran número de personas. Día os de nosotros hacemos estas desarrollamos las personas viviendo en sociedad. En tránsito hacia un cambio de Cultura Convivir en el espacio público corregido nuevo color:Maquetación 1 31/01/2012 11:32 a. . Página 8 8 Así, junto a la alta frecuencia de «accidentes viales» en que muchos pierden su vida (o la dañan irremediablemente), la evidencia de que dichos siniestros son evitables está cada vez más presente en toda la sociedad. Por otro lado, fue aumentando la convicción acerca de que condiciones más seguras de tránsito redundan en una mayor calidad de vida; que esto requiere un cambio cultural y que ese cambio es posible y urgente.

Por último, existe una mayor conciencia de que ese cambio cultural está soclado a un mejor y más amplio aprovechamiento del espacio público y, por ende, a una ampliación de la propia ciudadanía. En lo que hace a la acción del Estado, a partir de la sanción de Ley Nacional de Tránsito N Decreto reglamentario (y 4 gs especialmente a partir de n de la misma a través de tránsito y a establecer la unificación de las medidas de control y sanción.

Además de impulsar y mejorar la gestión de la seguridad vial, y de establecer mecanismos de seguimiento y control, otras acciones se orientan a la prevencion de los riesgos viales y la concientización, así como a la apacitación y asistencia técnica con el objetivo de brindar herramientas que mejoren la gestión y jerarquicen el rol de los agentes públicos intervienen en los municipios y en las provincias para gestionar el tránsito y la movilidad segura.

El marco normativo actual estableció, además, pautas para el diseño e implementación de una política de Educación Vial, a partir de reafirmar la importancia de incluirla en todos los niveles de enseñanza y la necesidad de crear especializaciones a nivel terciario y universitario para capacitar en temáticas relacionadas al tema y contribuir al cumplimiento e los objetivos. color:rvtaquetación 1 31/0112012 11 a. m. Página 9 ¿Por qué ensenar Educación Vial?

Así como el Estado es el encargado de diseñar un sistema de tránsito y de circulación eficiente y seguro, de garantizar las condiciones mimmas s OF de movilidad, y de ejercer sanción en los casos de manera central la tarea de formar a los ciudadanos en aquellos conocimientos, actitudes y valores que son esenciales para la toma de conciencia indlvidual, la comprensión de la importancia de asumlr un cambio de conducta que permita prevenir los siniestros viales y reflexionar sobre las causas ue provocan los altos índices de siniestralidad.

Esta necesaria toma de conciencia individual es el punto en el que la problemática del tránsito nos convoca e interpela: la seguridad en la calle Finalmente, cabe destacar que el impulso que la sociedad y el Estado imprimen a la Educación Vial en la actualidad reconoce antecedentes importantes desde el punto de vista educativo institucional. En esta línea y entre otras publicaciones, los materiales «Introducción a la educación del transeúnte. Orientaciones y propuestas didácticas» del año 2004 y «Educación Vial. Un camino hacia la vida» del año 2007, del

Ministerio de Educación de la Nación constituyen un precedente relevante de las presentes propuestas. Sumando a este panorama, son numerosas las instituciones y personas que dedican su tiempo, experiencia y conocimientos a la promocion de la Educación Vial en todo el país con vistas a generar un cambio en la cultura vial de la pobl s de esas instituciones 6 OF integran el Comité depende de las acciones y las actitudes de cada uno. En este sentido, nos enfrentamos a un problema ético cuando la acción de los hombres involucra a otras personas, las cuales sufrirán las consecuencias (buenas malas) de esas acciones.

Es decir, los problemas éticos son problemas cuya solución tiene efectos en otras personas. Asimismo, algunos problemas éticos se refieren al modo en que cada uno se trata a SI mismo: hacerse daño a uno mismo, abandonarse, resignarse, son modos de actuar que merecen una reflexión ética. 10 La circulación en el espacio vial es fuente inagotable de problemas éticos. acciones que ponen en riesgo la integridad física de otros, conductas negligentes que muestran falta de cuidado hacia uno mismo y hacia los demás.

Y, también, por supuesto, acciones responsables, uidadosas y solidarias. La Educación Vial tiene que poder abordar de manera insoslayable esta dimensión. Sin embargo, no podemos reducir toda la problemática de la circulación en el espacio vial a una cuestión ética, ya que la resolución de los conflictos que en ella ocurren no depende únicamente de cambios en las actitudes individuales. Es contexto social, en tanto c sar al sujeto en su gs r su sociedad. Nadie de cambios culturales.

Por eso, es necesario incorporar la dimensión social y habilitar la discusión sobre la circulación también como un problema político. Se trata de un replanteo del espacio público asumiendo que el mismo es producido cotidianamente en el marco del ejercicio ciudadano. En este sentido, relacionar la ciudadanía con la construcción del espacio público es uno de los mayores desafíos que nos estamos proponiendo. Implica preguntar ¿Cuáles son las nuevas formas del espacio público? ¿Qué rol tiene la escuela en la configuración misma de ese espacio? Cullen, 2001). Sostenemos que la Educación Vial inscripta en la educación ciudadana es responsabilidad de todos los adultos de la sociedad y en particular olor:Maquetación 1 31/0112012 11 a. m. Página 11 de los docentes. Afirmamos que es necesario trabajar desde las escuelas para reconfigurar el espacio de circulación que compartimos, para desnaturalizar las prácticas de tránsito, hacer visible el papel fundamental de la intervención humana en ese contexto y recuperar el sentido social del cuidado de sí mismo y del otro, en la vía pública. e Partida Iniciar el camino de una formación ciudadana tendiente a generar una cultura vial diferente que entre convivencia mas armomca 8 OF conceptualización de los «accidentes» viales como peligro, sto es, episodios en los que no interviene la voluntad humana, imprevistos, azarosos, sin responsables. Si, en cambio, se define «accidente» desde la categoría de riesgo, estamos diciendo que hay, en gran parte, una responsabilidad humana, impugnamos la idea de que son hechos inevitables y habilitamos la posibilidad de la prevención [si se puede evitar, no es un accidente].

La hegemonía de una u otra posición discursiva depende de históncas y de disputas y relaciones de fuerza en los diversos campos del espacio social, y aquí el Estado ocupa un lugar estratégico, dado su capital imbólico y poder político. Una mirada atenta sobre las prácticas de las personas al transitar por calles, veredas y rutas -dispuesta a analizar esa «microfísica del poder de la que hablan autores como Cullen (2001)- nos muestra que los desplazamientos se rigen por una serie de pautas y normas informales; por un conjunto de reglas de juego ejercidas a modo de código de convivencia.

Estas prácticas, pautas y normas informales, lejos de estar legitimadas que son punto Convicciones y antropología y la sociología vial (Wright 2008:; Wright, Moreira, Soich 2007; y Geldstein, Di Leo, y Ramos Margarido 2009, espectivamente) han identificado una serie de pautas que forman parte de ese cuerpo de reglas ad hoc, interiorizadas por conductores de vehículos y peatones.

Entre ellas, se afirma que es frecuente: 12 – a atribución de un alto grado de ambigüedad a las señales viales, que son transformadas en símbolos, siempre sujetos a interpretación situada o personalizada, enmarcada solamente en el estado de ánimo y en la experiencia de los conductores o peatones; – La conversión de los vehículos en verdaderos cuerpos metálicos, ya no meros artefactos de transporte sino extensiones materiales e los cuerpos físicos de los conductores.

Esta transformación conlleva una asociación metonímica: «si mi auto es mi cuerpo, lo que hace mi auto lo hace mi cuerpo, si le hacen algo a mi auto, se lo hacen a mi cuerpo» ; Y estas transformaciones se combinan con estereotipos estigmatizados corrientes en relación a grupos etáreos [jóvenes, adultos mayores] y de género [varones/ mujeres] (los otros en el tránsito). En el marco de la puesta en juego acrítica de estas convicciones, transitar se convierte en un juego de poder que aparenta ser inevitable, obligatorio y, p e Ignorar; normas y qs señales son interpretadas