Cómo educar a un desobediente

Cómo educar a un desobediente? Así lograrás que se porte bien Si ya has probado todos los tipos de castigo posibles y aún así tu hijo ignora todas las amenazas y retiradas de privilegios, necesitas cambiar de estrategia para lograr que se porte bien. Vota: Actualmente 3 de 5 Estrellas. 3 4 5 109 votos Enviarlmprimir Facebook885Twitter 0 p Anuncios Google La importancia de obedecer spaceplay / pause qunload stop ffullscreen shift + slower / faster (latest Chrome and Safari) L volume mmute sería negativo siempre que se tuvieran en cuenta estas premisas: para que un castigo sea educativo debemos explicar a nuestro hijo, sin gritos ni aspavientos y con calma, por qué su conducta ha sido incorrecta e instarle a corregirla. – Debe conocer de antemano los limites que no puede sobrepasar y el castigo que recibirá si lo hace para sopesar si le merece la pena saltarse las normas. El castigo debe ser inmediato, proporcional, equilibrado y coherente a la edad, al grado de madurez y al tipo de falta cometida. – No uses restricciones absolutas como «te quedas sin paga para siempre» y castiga con coherencia. Es imposible que se pase una emana Sin ver la tele, prohíbele disfrutar de su serie favorita un par de días. – Las amenazas continuas y los avisos hacen que el castigo pierda eficacia. Dale tres advertencias, no más. – No le perdones el castigo así como así y, de hacerlo, explícale por qué lo has hecho.

Si has pagado un enfado tuyo con él y le has sido demasiado severa, pídele disculpas, explícaselo y rectifica. – No uses sus necesidades básicas para castigarle; ni su descanso, ril su alimentación, ni los deportes que practique. – Educa a tu hijo sin gritos ni le compares con otros niños, menos con sus hermanos. Si intenta abrazarte, darte un beso o decirte que te quiere para reparar el daño hecho, no le rechacespues podría sentirse dolido. Anímale cuando actúa bien, reforzando ese comportamiento, prestándole atención cuando obedezca y tenga buena actitud y comentándole que esa es la forma como debe comportars 30 cuando obedezca y tenga buena actitud y comentándole que esa es la forma como debe comportarse. Asesoramiento: Ma Luisa Ferrerós, psicóloga y autora del libro iCastigado! ¿Es necesario? Laura Jiménez 10 claves para educar a tu hijo Educar es una de las tareas más difíciles a las que nos nfrentamos los padres. Y, aunque no existen fórmulas mágicas, sí hay algunas cuestiones clave que tenemos que manejar con soltura.

Nunca es pronto para comenzar a educarle. Estas son las reglas básicas para conseguir que tu hijo crezca feliz. Nuria Corredor Ver test¿Estoy educando bien a mi hijo? 1. Un ejemplo vale más que mil sermones Desde muy pequeños losnfios tienden a imitar todas nuestras conductas, buenas y malas. Podemos aprovechar las costumbres cotidianas -como saludar, comportarnos en la mesa,respetar las normas al conducir- para que adquieran hábitos correctos y, poco a poco, tomen esponsabilidades. De nada sirve sermonearle siempre con la misma historia si sus padres no hacen lo que le piden. . Comunicación, diálogo, comprensión Las palabras, los gestos, las miradas y las expresiones que utilizamos nos sirven para conocernos mejor y expresar todo aquello que sentimos. Por eso, incluso durante el embarazo, hay que hablar al bebé. Debemos continuar siempre con la comunicación. Hablarle mucho, sin prisas, contarle cuentos y también dejar que él sea quien nos los cuente. ¿Has probado a hacerle una pregunta que empiece con «Qué piensas tú sobre… » Así le que nos interesa su 30 opinión V él se sentirá que sobre… »?

Asi le demostramos que nos interesa su opinión y él se sentirá querido y escuchado. 3. Límites y disciplina, sin amenazas Hay que enseñarle a separar los sentimientos de la acción. Lasnormas deben ser claras y coherentes e ir acompañadas de explicaciones lógicas. Tienen que saber lo que ocurre si no hace lo que le pedimos. Por ejemplo, debemos dejarle claro que después de jugar tiene que recoger sus Juguetes. Es importante que el niño -y también nosotros- comprenda que sus sentimientos no son el problema, pero sí las malas onductas.

Y ante ellas siempre hay que fijar límites, porque hay zonas negociables y otras que no lo son. Si se niega a ir al colegio, tenemos que reconocerle lo molesto que es a veces madrugar y decirle que nosotros también lo hacemos. 4. Dejarle experimentar aunque se equivoque La mejor manera para que los niños exploren el mundo es permitirles que ellos mismos experimenten las cosas. Y si se equivocan, nosotros tenemos que estar ahí para cuidar de ellos física y emocionalmente, pero con límites. La sobreprotección a veces nos protege a los padres de ciertos miedos, pero no a nuestro hijo.

Si cada vez que se cae o se da un golpe, por pequeño que sea, corremos alarmados a auxiliarle, estaremos animándole a la queja y acostumbrándole al consuelo continuo. Tenemos que dejarles correr riesgos. 5. No comparar ni descalificar Hay que eliminar frases como «aprende de tu hermano», «¿Cuándo vas a llegar a ser tan responsable como tu prima? » o «eres tan quejica como ese niño del parque». No conviene genera 4 30 ser tan responsable como tu prima? » o «eres tan quejica como ese niño del parque».

No conviene generalizar y debemos prescindir de expresiones omo «siempre estás pegando a tu hermana» o «nunca haces caso». Seguro que hace muchas cosas bien, aunque últimamente se esté comportando como un verdadero «trasto». Cada niño es único, no todos actúan al mismo ritmo y de la misma manera. Frases como «tú puedes nadar igual de bien que tu hermano, inténtalo. Ya lo verás» transforman su malestar en una sonrisa y le animan a conseguir sus metas. 6. Compartir nuestras experiencias con otros padres Puede sernos muy útil.

Así, vivir una etapa de rebeldía de nuestro hijo, algo muy frecuente a determinadas edades, puede ejar de ser una fuente de angustia tremenda y convertirse, simplemente, en una fase dura pero pasajera. Frases como «no te preocupes, a mi hijo le ocurría lo mismo», pueden ayudarnos a relativizar los «problemas» y, por tanto, conseguir que nos sintamos mejor y actuemos más tranquilos. Si estamos desorientados, preocupados o no sabemos cómo actuar,siempre podemos consultarlo con un profesional. No tenemos nada que perder. . Hay que reconocer nuestras equivocaciones Tenemos derecho a equivocarnos y eso no significa que seamos malos padres. Lo Importante es reconocer losERRORES y tilizarlos como fuente de aprendizaje. Una frase sencilla como «perdona cariño, refuerza su buen comportamiento y nos ayuda a sentirnos bien. 8. Reforzar las cosas buenas Está comprobado que los refuerzos positivos gestos de cariño, estímulos, recompe s 0 cosas buenas cariño, estímulos, recompensas resultan más eficaces a la hora de educar que los castigos.

Por eso siempre debemos darle apoyo afectivo y dejar que sea él el que, según su capacidad, resuelva los problemas. Los niños son muy sensibles y los calificativos como «tonto» o «malo» les hacen mucho daño y pueden afectar de modo egativo a la valoración que tienen de ellos mismos. Debemos ser generosos con todo aquello que les hace sentirse valiosos y queridos. Si le premiamos con caricias, abrazos o palabras como «guapo» o «listo», estamos construyendo una buena autoestima. Tan importante como rectificar sus malas conductas es reconocer y reforzar las buenas. 9.

No hay que pretender ser sus amigos Aunque siempre conviene fomentar un clima de cercanía y confianza, eso no significa que debamos ser sus mejores amigos. Mientras que entre los niños el trato es de igual a igual, nosotros, comopadres y educadores, estamos situados en un escalón uperior. Desde allí les ofrecemos nuestros cuidados, experiencia, protecciónn pero también nuestras normas. Buscar su aprobación continua para todo puede ser un arma de doble filo, ya que la amistad también es admiración y confianza y le resultará muy difícil confiar en nosotros si no sabemos Imponernos.

Un buen padre no es aquel que cede de modo continuo y no enseña. 10. Ellos también tienen emociones A veces pensamos que solo nosotros nos sentimos contrariados y que los niños tienen que estar todo el día felices. Pero también tienen 6 30 nos sentimos contrariados y que los niños tienen que estar todo l día felices. pero también tienen preocupaciones. Su mundo emocional es igual o más complejo que el nuestro, por eso conviene dar importancia a sus emociones y ser conscientes de ellas. Debemos ayudar a nuestro hijo a poner nombre y apellido a lo que experimenta y siente.

Cómo educar sin gritos Siempre se ha dicho que la tarea de educar es muy dificil, y no le falta razón al dicho. No solo difícil, sino cansada, pero las recompensas que puede otorgar no tienen precio. Por desgracia no siempre educamos como nos gustaría, como planificamos o como pesamos que debemos hacerlo. En ocasiones el cansancio, tras por la falta de tiempo, en otras por el carácter del hijo o por las situaciones… Pero lo que nos debe quedar claro, es que gritar no es un recurso educativo adecuado, ni para el hijo ni para los padres. no le falta razon al dicho.

No solo difícil, sino cansada, pero las educar sin gritos ¿Por qué gritamos? Los gritos o los «levantamientos» de voz, constituyen un recurso del que muchas vece 7 30 gritamos? del que muchas veces echamos mano para educar a nuestros hijos. Varias son sus supuestas ventajas y por las cuales recurrimos a ello: Es sencillo de utilizar Es rápido No requiere de un desgaste intelectual para su uso Consigue su objetivo a corto plazo, que es conseguir la atención del hijo Infunde un carácter de autoridad al que lo utiliza Le confiere mayor importancia a la situación que ha causado el grito…

La cuestión es que no sopesamos los supuestos «beneficios» de gritarles con los reales perjuicios que pueden ocasionar. ¿Qué perjuicios ocasiona educar con gritos? Nunca deberían utilizarse como un recurso educativo. Solamente son excusables, cuando de forma instintiva les utilizamos ante una amenaza o peligro en el que nos vemos envueltos o bien puede afectarles a nuestros hijos. El ejemplo más común: el niño va corriendo por la acera en dirección al paso de cebra y no se para; es normal que peguemos un grito para alarmarle y conseguir que se pare antes de exponerse al peligro de atropello.

Los perjuicios que produce cuando se utiliza como recurso educativo habitual son múltiples e importantes, y debemos tenerlos bien presentes en aquellos momentos en los que la paciencia o el agotamiento nos vencen: En niños pequeños, que todavía se están desarrollando, las investigaciones han demostrado que perjudica y altera el sistema nervioso, pudiendo producir afecciones importa an demostrado que perjudica y altera el sistema nervioso, pudiendo producir afecciones importantes a larga distancia en la maduración del mismo.

Los niños aprenden de esta forma de actuar de sus padres, que es un recurso útil, eficaz y válido ante conflictos y situaciones que requieren intervención, por lo que es altamente probable que comiencen a utilizarlo. Los gritos pierden su efecto de posible modificador de conducta en el momento que se utilizan de forma repetida, ya que el niño se habitúa, y se convierte paulatinamente en alguien que los usa y no sabe hablar en un tono normal.

Habla muy poco en nuestro favor y en nuestra capacidad de control de impulsos, con lo que el ejemplo que le damos, no es nada bueno. Utilizar los gritos de forma repetida lo único que consigue es mantener al niño en un estado de estrés y de nerviosismo, completamente perjudicial para su desarrollo. Puede llegar a considerarse una forma de maltrato infantil, y esto SI’ tiene repercusiones en la personalidad del niño.

Según estudios, un método educativo que utiliza de forma continua los gritos, puede desencadenar en el futuro del niño problemas de salud mental como la depresión y la adicción a ustancias y alcohol. El uso de los gritos también hace que nos estresemos y nos pongamos nen,’iosos nosotros, los padres, con lo que a veces se puede convertir en una espiral difícil de contener o de escapar de ella. Los niños se acostumbran a obedecer solo cuando se les gri contener o de escapar de ella. rita, para ello, antes les repetiremos inútilmente las cosas 30 veces, y en la 3 la, gritaremos. Al cabo de un tiempo esta espiral arrastra a los padres, y en vez de gritar a la 31 gritan (o gritamos) a la 22 ó y, para ahorrarse el resto de las inútiles repeticiones. ?Os parece adecuado el sistema? La labor de los padres es agotadora en ocasiones para conseguir que obedezcan, pero dependen de la constancia, y no de los gritos, el que lo consigamos de forma correcta.

Nadie dijo que educar fuera sencillo, pero las satisfacciones que nos dan nuestros pequeños lo compensan todo. Es curioso ver en el juego de los pequeños, como se reflejan las actitudes y comportamientos que aprenden de los que les rodean. Cuando un hijo/a juega castigando o gritando a sus muñecos, no suele ser un buen síntoma. Está claro que no vamos a poder controlar todas las influencias ue reciben nuestros hijos a lo largo de su vida y de su desarrollo, y que son las que van conformándole como persona y generando su carácter y su personalidad.

Pero lo que también está claro es que aquellas que si podemos controlar son precisamente nuestras influencias, y dependen exclusivamente de nosotros. Consejos alternativos al uso de los gritos Es muy dificil detener un grito cuando surge de forma instintivamente como os lo he comentado anteriormente, pero en ocasiones los usamos a menudo y acabamos por convertirlos en un hábito. Éste hábito sí es controlable y extinguible, 0 DF 30